Habíamos dejado a Eliott descubriendo de lleno el rugby neozelandés, impresionado por los placajes altos y el ritmo que imponen los árbitros locales. El pilar-camarero de La Baule había prometido que «lo más duro estaba por llegar». Al parecer, no para esta primera jornada de campeonato.
Upper Clutha arrolló a Te Anau 65-0, en un partido detenido a la hora de juego por falta de suplentes rivales. Hay que decir que Te Anau, última ciudad antes de los fiordos, apenas logra alinear quince hombres. Eliott, por su parte, hizo el trabajo en la melé y en los rucks para un festival de ensayos colectivo. «Movilidad, mucho volumen, velocidad, me ha gustado», resume.
Sin rival, se triunfa igual. Y el pilar del Charlie’s Corner tiene motivos para sonreír: debería disputar toda la primera vuelta, tal como estaba previsto. A orillas del lago de Wanaka, el verano austral llega a su fin y la nieve no tardará en dar otro aspecto a los partidos. Pero eso será para los próximos episodios.





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