¿Este Torneo 2026 está nivelado por arriba… o por la duda? Con la derrota contundente del XV de Francia en Escocia, la diferencia se estrecha en la clasificación. Pocas veces la competición había parecido tan homogénea, o tan débil…

Irlanda – Gales: victoria controlada, dominio relativo

El viernes por la noche en el Aviva Stadium, Irlanda se impuso 27-17 ante Gales, pero sin imponer realmente el dominio que se espera de un aspirante al título.

Los irlandeses arrancaron sin embargo con autoridad, concretando rápidamente su primera secuencia larga con un ensayo de Jacob Stockdale. La posesión y el territorio quedaron en gran medida a favor de los hombres de verde, pero la defensa galesa frenó constantemente las salidas de balón y perturbó la continuidad ofensiva.

Gales, todavía sin victorias en esta edición, ofreció una actuación sólida, manteniéndose al contacto gracias a su disciplina y a su capacidad para aprovechar los errores rivales. En el descanso, la diferencia era solo de dos puntos (12-10), reflejo de un partido más igualado de lo previsto.

En la segunda parte, Irlanda acabó marcando diferencias gracias a la potencia de su pack y a la eficacia de sus delanteros cerca de las líneas, con ensayos de Jack Conan y Jamie Osborne. Suficiente para asegurar una victoria con bonus ofensivo, pero no para disipar del todo las dudas sobre la capacidad irlandesa de dominar a sus rivales.

Gales parece ponerse al nivel, mientras Irlanda confirma poco a poco su declive.

Italia – Inglaterra: la hazaña que cambia la percepción del Torneo

Al día siguiente, en Roma, la historia se escribió en el Stadio Olimpico. Por primera vez desde su entrada en el Torneo en 2000, Italia venció a Inglaterra, imponiéndose 23-18 tras remontar una situación que, sin embargo, había empezado mal.

Los ingleses se habían puesto por delante en la primera parte gracias a dos ensayos de Tommy Freeman y Tom Roebuck, llegando a liderar por ocho puntos en el segundo acto. Pero su indisciplina y su falta de control fueron reactivando poco a poco a los Azzurri.

Impulsada por la precisión con el pie de Paolo Garbisi y por la energía de su pack, Italia remontó en el marcador antes de ponerse por delante con un ensayo decisivo de Leonardo Marin a pocos minutos del final.

Este éxito, histórico, simboliza la progresión del rugby italiano en las últimas temporadas. Pero también subraya las dificultades persistentes de Inglaterra, encadenada ya a una tercera derrota consecutiva en este Torneo y antes de su desplazamiento a París…

¿Una homogeneización del nivel europeo?

Tras cuatro jornadas, la jerarquía tradicional del Seis Naciones resulta menos clara que nunca. Italia se lleva por delante a Inglaterra, Francia, que había arrollado a todos los equipos desde el inicio de esta edición, tropieza en Escocia, que a su vez había perdido en Italia y ganado con dificultad en Cardiff, Gales sigue siendo competitivo pese a su racha de derrotas, y ninguna nación domina realmente el conjunto del Torneo.

Surgen dos interpretaciones. La primera destaca una verdadera homogeneización del nivel europeo. Los pequeños plantan cara a los grandes. Las diferencias históricas se reducen y cada partido se vuelve disputado (o casi). La segunda lectura es más crítica, y subraya la irregularidad de las grandes naciones, incapaces de imponer una constancia de rendimiento.

Sea como sea, el Torneo 2026 destaca por su imprevisibilidad. Y a una jornada del final, esta incertidumbre es quizá la mejor prueba de su intensidad… o de su inestabilidad.