Hay fichajes que se resuelven en cifras. Salario, duración, proyecto deportivo. Este se ha resuelto en emociones. Este lunes 2 de marzo, el USAP ha oficializado la llegada de Luke McGrath, medio de melé irlandés de 33 años, por una temporada más una en opción. El currículum es impresionante. Pero no es eso lo que ha hecho inclinar la balanza.
Una camiseta sangre y oro en la cabeza desde 2003
Estamos en 2003. En las gradas de Lansdowne Road, un chaval de 10 años observa a su Leinster disputar una semifinal europea. Enfrente: Perpiñán, en sangre y oro. Todavía no entiende todos los engranajes del rugby, pero siente la tensión en los hombros de su padre. Ve a esos jugadores catalanes que no retroceden. Nunca. Esa noche, algo se le queda grabado. Veintitrés años después, suena el teléfono. Perpiñán. «No pensé en el contrato, ni en los kilómetros», cuenta McGrath en su vídeo de presentación, difundido por L’Indépendant. Pensó en aquel chaval. En su padre. En aquel partido. Y entonces dijo sí.
El Leinster en la piel, el USAP en un rincón de la cabeza
Sería simplista verlo solo como una bonita historia. McGrath llega a Perpiñán con un palmarés que pocos jugadores del Top 14 pueden igualar: 248 partidos en el Leinster, una Champions Cup conquistada en 2018, cinco finales europeas en su haber, varios títulos de campeón celta, y 19 internacionalidades con el XV del Trébol. Durante mucho tiempo titular en Dublín, cedió progresivamente su puesto a Jamison Gibson-Park sin desaparecer nunca de las grandes campañas. Sabe lo que significa jugar bajo presión. El USAP, que buscaba experiencia y carácter en esa posición, ha dado en el blanco. Y McGrath, por su parte, cierra un círculo que quizá no buscaba conscientemente. «No vengo a Perpiñán para terminar una historia», advierte a L’Indépendant. «Vengo a honrar una.»




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