El 24 de diciembre pasado, Julie (22 años) y Laetitia (26 años) ya lo sabían. Toulouse iba a disputar una nueva final del Top 14. Así que cuando la pequeña se encuentra por casualidad con dos entradas juntas en la web de la LNR, no hubo que pensárselo. «Costaron cien euros cada una«, cuenta la mayor.

Un bonito regalo de Navidad adelantado. Y sobre todo un deseo cumplido, ya que los Rouge et Noir sí llegaron a la final del campeonato de Francia.

Las dos hermanas juegan al rugby en el RCSL, el Rassemblement Côte Sud Landes, con el que precisamente acaban de ganar un título. Pero es Toulouse el equipo que marcó su infancia, y por nada del mundo se habrían perdido la ocasión de ver al grupo de Dupont levantar un cuarto Brennus consecutivo, el sábado por la noche en el Stade de France. Para la ocasión, cada una había sacado su camiseta. Negra para Laetitia, roja para Julie.

El viaje empieza en Biarritz, en avión, a primera hora de la mañana, para estas habituadas a las salidas nocturnas. Pero la emoción crece conforme se acerca el desenlace final. En las gradas hubo momentos de tensión, también de decepción, ya que la venta de cerveza no estaba permitida por la ola de calor que aplastaba la capital. Tampoco rue Princesse, aunque las ganas no faltaban… Para compensar, pintas de cerveza sin alcohol. Ya es algo.

Pero sobre todo mucha alegría y la voz perdida para Julie. «Es fan de Mauvaka, es un monstruo!», sonríe Laetitia. Hay que decir que el talonador internacional firmó una actuación de altísimo nivel, con un doblete marcado en la primera parte.

Lo que las dos landesas no habían previsto del todo es el otro regalo del fin de semana. «Nunca habíamos hecho un fin de semana entre hermanas, es la primera vez«, confiesa Laetitia. Y así fue. Antes de volver a Landas el lunes, las dos rugbywomen visitarán París, una ciudad que apenas conocen. Pero que, con los años, se ha convertido en la residencia principal del Stade Toulousain.