En pleno desarrollo, visto como una amplia puerta de entrada para dar a conocer el rugby, la práctica del rugby ocio puede ser una “mala idea”, según el educador y entrenador de rugby desde hace 25 años Lionel Girardi, autor de la obra “FFR: analyses et perspectives, relancer le rugby à XV, seul garant de nos valeurs!” (ediciones Baudelaire).

¿Qué se entiende por rugby ocio?

El rugby ocio del que hablamos se practica sin contacto, sin combate, a menudo cinco contra cinco en un campo de 35 a 45 metros de ancho, menor que en el rugby XV, pero los intervalos, en cambio, son mucho más amplios: se pasa de 4,4 metros en el XV a un mínimo de 7 y un máximo de 9 metros en este rugby ocio, sabiendo que 9 metros es el intervalo del rugby 7. Me parece importante explicar bien este rugby ocio como una práctica dentro de la FFR.

¿Qué implicación táctica o física tiene esta anchura para un cinco contra cinco?

Esta anchura, unida a un juego sin contacto y sin combate, solo con toques, orienta esta práctica exclusivamente hacia un juego desplegado de tipo tres cuartos para penetrar por los espacios amplios: dicho de otro modo, un juego únicamente de evitación, velocidad y apoyos. Por su naturaleza, esta práctica es muy limitada en cuanto a morfología, pues priva a los perfiles de jugadores y jugadoras lentos y pesados, cuya motricidad no se adapta a este juego exclusivamente de evitación, eliminando el desafío y el combate, el placaje, lo que restringe enormemente la cantidad de practicantes que puede acoger.

¿Pero es una buena puerta de entrada para descubrir el rugby?

También conviene diferenciar bien esta práctica del rugby sin contacto en el ámbito escolar y la que se da en nuestros clubes, el rugby ocio. En efecto, en el rugby escolar, el rugby de toque tiene como objetivo dar a conocer este deporte a los alumnos para después intentar reclutarlos en nuestros clubes con vistas a competir en nuestro rugby XV. Sin embargo, hay materia de reflexión entre un descubrimiento sin contacto en el ámbito escolar y una práctica con contacto, el ADN de nuestro deporte y de nuestra federación: el rugby XV. Será importante detallarlo más adelante en otra sección.

¿Entonces el rugby ocio no sería una “vía” para reclutar para el rugby XV?

El rugby ocio en los clubes, tanto para nuestros jóvenes como para nuestros adultos, está tan alejado de las características propias del rugby XV, y es tan limitado en cuanto a capacidades atléticas, que resulta utópico pensar que esta forma de actividad ovalada sea la solución para reclutar y relanzar el rugby XV entre nuestros jóvenes (cadetes y juveniles) y nuestros sénior. Por desgracia, esta práctica tiene más bien el efecto contrario, al atraer a nuestros jugadores hacia una práctica lúdica y fácil, agravando la falta de efectivo, especialmente en nuestros equipos de reserva sénior. Resulta peligroso para los clubes que utilizan esta práctica para relanzar sus equipos de XV, porque, aunque la solución parezca rápida y fácil, la eficacia no se mantendrá, y oculta el verdadero problema: una formación en la escuela de rugby y entre nuestros jóvenes (cadetes y juveniles) demasiado débil para alimentar a los equipos sénior.

¿Un efecto perverso, entonces?

Sí, el desarrollo de las competiciones de rugby de toque se convierte entonces en un competidor del rugby XV y pone de relieve una incoherencia entre la FFR y la Fédération Française de Touch, encargada de las competiciones y del desarrollo del rugby de toque en Francia.

¿Aun así, hay ventajas en la práctica del rugby ocio?

Sí, pero no nos equivoquemos: el objetivo del rugby ocio debe ser atraer voluntarios mediante una actividad ovalada lúdica y convivial dentro del club, y eso está muy bien para nuestros clubes. El aspecto de competición y torneo no es una misión de la FFR, ya que existe la FF de Touch, encargada de ello.

¿Su conclusión provisional?

El rugby ocio debe seguir siendo una actividad ovalada generadora de voluntariado, que no tiene nada que ver con el combate necesario para relanzar el rugby XV, que abarca todas las categorías de competición y lleva a practicar el rugby XV, especialmente entre los alevines (-14 años), cadetes (-16 años) y juveniles (-19 años).