Lo habían dado todo para creérselo. Ganadores de sus tres partidos de grupo y verdugos de los Baby Blacks en semifinales, los menores de 20 años franceses llegaron a la final del campeonato del mundo 2026 con la etiqueta de serios aspirantes al título. Este sábado 18 de julio, en Tbilisi, Sudáfrica decidió lo contrario (16-5). Los Bleuets terminan subcampeones del mundo, al cabo de una aventura tan atractiva como frustrante.

Un pleno hasta la final

El recorrido de los Bleuets quedará como un éxito colectivo. En la fase de grupos, el combinado de Gabin Garault dominó primero a Fiyi (45-15) el 27 de junio, con un triplete de su ala estrella y un pleno con la bota de Diego Jurd. Cinco días después, España se vino abajo ante el empuje francés (57-32), con Matheo Frisach, Hugo Avogadro y Raphaël Audebert repartiéndose los ensayos en un festival ofensivo.

El tercer partido ofreció más resistencia. Frente a una Australia aguerrida, los franceses tuvieron que esforzarse para imponerse 34-29 el 7 de julio y cerrar la fase de grupos con pleno de victorias. Tres partidos, tres triunfos, y un billete para las semifinales conseguido con autoridad.

La semifinal de referencia ante los Baby Blacks

La cima de esta campaña seguirá siendo la semifinal del 13 de julio. Frente a Nueva Zelanda, los Bleuets disputaron un partido de una intensidad poco común, mucho tiempo por detrás antes de dar la vuelta al marcador frente a los triples campeones del mundo en los minutos finales.

Por detrás 19-22 tras un golpe de castigo de Mika Muliaina en el minuto 71, los franceses encontraron los recursos para lograr la clasificación. En el 75, Adrien Drault se lanzó al in-goal neozelandés, antes de que Diego Jurd convirtiera la transformación de la victoria (26-22). Un doblete de Garault y un ensayo de Elia Masi habían mantenido a Francia en la pelea durante todo el encuentro. Una victoria de referencia, que colocaba a los Bleuets en posición de fuerza antes de la final.

La final que se decide por detalles

Retrasada por una violenta tormenta sobre Tbilisi, con lluvia y truenos de por medio, la final terminó disputándose en condiciones dantescas. Y frente a Sudáfrica, el guion fue muy distinto. Desde el minuto 8, el apertura springbok Yaqeen Ahmed abría el marcador con un golpe de castigo (0-3), y reincidía en el 39 (0-6). En el descanso, Francia aún no había marcado y corría detrás del resultado.

La vuelta de los vestuarios reavivó la esperanza. Desde el minuto 45, Raphaël Audebert anotaba el único ensayo francés del encuentro para relanzar por completo el suspense (5-6). Pero los Bleuets nunca consiguieron ponerse por delante.

En la hora de juego, los sudafricanos hicieron valer su potencia: ensayo de Markus Muller en el 66, transformado por Ahmed (5-13). Este último añadía un último golpe de castigo en el 78 (5-16) para elevar su total a once puntos y sellar el destino de una final dominada por los Springboks. Donde Francia careció de acierto y no transformó su único ensayo, Sudáfrica convirtió todas sus ocasiones. Para los Springboks, ya campeones en 2025 a costa de Nueva Zelanda (23-15), este triunfo supone un segundo título mundial U20 consecutivo: los Bleuets, por tanto, tropezaron con los vigentes campeones.

Una generación que marcó el torneo

La decepción del último acto no debe borrar la riqueza de esta campaña. Con seis ensayos en todo el torneo, Gabin Garault se impuso como uno de los finalizadores destacados de la competición. A su alrededor, Diego Jurd y Luka Keletaona aportaron precisión con la bota, mientras que Matheo Frisach, Raphaël Audebert y Lucas Andjisseramatchi encontraron con regularidad el camino del in-goal.

Esta medalla de plata dejará un sabor amargo esta noche. Pero llegar a la final de un campeonato del mundo apartando a Nueva Zelanda no es poca cosa. Varios de estos jugadores alimentarán pronto las alineaciones del Top 14 y de la Pro D2, y algunos, con el tiempo, las del XV de Francia. El título se quedó en Tbilisi. El talento, en cambio, no tiene ninguna duda.