Apenas nacida, la competición ya prepara su transformación. El Championnat des Nations, cuya primera edición se disputa en 2026, incorporará un sistema de ascenso y descenso a partir de su cuarta edición, en 2032. El anuncio, hecho por el director ejecutivo de Sanzaar Brendan Morris, abre una puerta para las naciones emergentes.
Un formato cerrado hasta 2030
Lanzado en 2026, el Championnat des Nations reúne a 12 selecciones repartidas en dos conferencias. Al norte, las seis naciones del Tournoi des Six Nations. Al sur, los cuatro miembros de Sanzaar (Sudáfrica, Nueva Zelanda, Australia, Argentina), acompañados de dos invitados, Japón y Fiyi.
Cada equipo se enfrenta a las seis formaciones del otro hemisferio, tres partidos en verano y tres en otoño, antes de dos finales y dos trofeos: uno para el ganador, otro para el hemisferio dominante. Este funcionamiento seguirá fijo hasta 2030.
Una competición que se abrirá en 2032
Fue Brendan Morris, director ejecutivo de Sanzaar, quien reveló la reforma el viernes, al margen del partido entre Japón y Francia en Tokio. A partir de su cuarta edición, en 2032, la prueba incorporará un sistema de ascenso y descenso.
Una evolución mayor para una competición presentada hasta ahora como un club cerrado, sin puerta de entrada para las selecciones de segundo nivel.
La Nations Cup como antesala
El mecanismo se apoyará en la Nations Cup, la segunda división creada por World Rugby. Los equipos clasificados últimos de cada hemisferio deberán defender su puesto en un play-off, frente a los ganadores de los dos grupos de la Nations Cup.
Los ganadores se harán con su billete para el Championnat des Nations 2032, los perdedores bajarán al escalón inferior. Dos naciones de segunda división podrán así unirse a la élite mundial.
Una señal para las naciones emergentes
Esta apertura responde a una crítica recurrente hacia la competición: la falta de perspectiva deportiva para las naciones en desarrollo. Selecciones como Georgia, que reclama desde hace años acceso a los mejores, contarán con un objetivo claro y un camino hacia la élite.
Queda por ver, de aquí a 2032, el efecto real de esta reforma en la jerarquía del rugby mundial.





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