¿Y si, por una vez, empezáramos por el final? Tras una entrevista apasionada, la palabra fluye libre para Sabine Guerlais, de 54 años, presidenta desde 2019 del Rugby Union Pays de Lorient (RUPL): «¿Qué puedo decirte? ¡Viva el tango y el negro! Son nuestros colores. Recuperamos los colores históricos del rugby en Lorient, que tiene 100 años. Sí, solo quiero decir, viva el rugby bretón.»

Mover los menhires hacia el futuro

Aunque no puedan mover montañas, el equipo que rodea a Sabine sabe que puede «mover los menhires» para seguir desarrollando el ovalado local. Si no faltan brazos ni piernas, el verdadero problema sigue siendo el terreno. Sabine Guerlais se muestra convincente pero prudente: «A veces no tenemos todos los recursos para intentar recuperar y ayudar a los municipios. Pero nosotros tenemos el proyecto de contar con un complejo magnífico para seguir evolucionando en Fédérale y desarrollar las escuelas de rugby de nuestros tres clubes madre.»

Aquí, el disfrute de las jugadoras y los jugadores es lo primero, sostenido por los valores fundamentales de compartir.

La unión hace la fuerza: el modelo RUPL

Los famosos «misterios de Lorient» ya no lo son para Sabine, que domina perfectamente los engranajes de este club tan particular. El RUPL es una cooperación, una agrupación de cadetes, juniors y séniors, que incluye las competiciones masculinas y femeninas. Esta estructura se apoya en tres pilares: el Rugby Club de Guidel, el Rugby Club Hennebont Blavet y el Rugby Ovalie Lorient (ROL).

Para la presidenta, la aventura comenzó por el virus familiar: «Mi marido juega al rugby Ocio +18 en el ROL… y mis hijos juegan al rugby desde los 5 y 6 años. Así que terminé siendo voluntaria y después miembro de la junta directiva. En 2019 creamos el Rugby Union Pays de Lorient con un número de afiliación completamente nuevo.»

600 licencias y una logística de peso

Hoy, la mutualización da sus frutos. Con más de 600 licencias repartidas entre los cuatro clubes (desde el baby-rugby hasta los séniors, pasando por el rugby a 5 y el ocio), la unión empieza a pesar mucho en el panorama bretón. El cuerpo técnico sigue el ritmo con más de 50 personas dedicadas. En cuanto a infraestructuras, hay dos terrenos homologados (Guidel y Lorient), además de un campo de entrenamiento.

Cuando le preguntan qué es lo que le gusta de este deporte, la respuesta de Sabine es inmediata: «Los valores. ¡Una gran familia donde se comparte! Siempre estoy alerta para encontrar las mejores soluciones. Datamos de 2019, no somos viejos, siempre hay algo que construir.»

Una voz «sonora» al borde del campo

Sabine nunca ha jugado, pero conoce la música del campo y sabe ser «sonora»: «Prefiero estar al borde del terreno, gritar, animar, hacer ruido y organizar. Ver a mi marido, a mis hijos y a todos los demás jugar para el club es una pura felicidad.»

Esta dinámica se inscribe en un auge global en Bretaña, región líder en Francia en progresión del número de licencias. Miembro del Comité Departamental del Morbihan, Sabine observa esta efervescencia con entusiasmo, aunque sigue siendo lúcida sobre los frenos estructurales.

El «caballo de Troya» de las infraestructuras

Una cifra destacada en las Jornadas del Rugby bretón subraya el reto: de 2.000 terrenos de grandes deportes en Bretaña, solo 137 están equipados con fundas para los postes de rugby. Para Sabine Guerlais, es una oportunidad que aprovechar, un verdadero «caballo de Troya» para abrirse paso en el desarrollo urbano.

«Estamos trabajando en ello con el ayuntamiento de Lorient, es más que un eje de desarrollo», afirma. El éxito de Guidel, que cuenta con un complejo moderno, sirve de modelo. La mutualización es el argumento clave: «Lo que más gusta a los ayuntamientos es la mutualización. Los equipos séniors de Fédérale 3 pueden jugar en Guidel o en Lorient, es igual.»